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El Cuadro Físico de las Regiones Equinocciales
Publicado por      06/08/2020 00:00:00     Ex Libris    0 Comentarios
El Cuadro Físico de las Regiones Equinocciales

Frente a su mesa de trabajo, el Barón de Humboldt pensaba, con los ojos cerrados, mientras la humedad del puerto se filtraba por la ventana. Era el mes de febrero de 1803 y Guayaquil languidecía en el sopor de la tarde, sin incomodar al barón, que saboreaba en silencio los recuerdos de su odisea andina. No podía ser de otra manera. Había recorrido recientemente, el paso del Quindío, los páramos de Tolima, Pasto y Guamaní; y había escalado el Pichincha, el Antisana, el Cotopaxi, el Chimborazo, y otros montes que, por el momento, se le escapaban de su mente saturada de frío y de montaña. Sin embargo, en los libros de campo, que yacían amontonados en un cajón abierto, estaban los datos de su hazaña: observaciones botánicas, astronómicas, físicas, etnográficas, que un día le consagrarían como el más grande naturalista de todos los tiempos.

 El barón tomó uno de los libros y lo hojeó lentamente, como si estuviera caminando de nuevo por el dorso cordillerano. Y pensaba en las plantas. La maravillosa sucesión de las plantas en el ecosistema andino, que el sabio quería plasmar en un cuadro que "satisfaga el entendimiento y excite la imaginación". En efecto, al ascender la cordillera, había visto las palmeras tropicales perderse paulatinamente entre bosques más altos que, a su vez, daban lugar a comunidades herbáceas, que se extinguían en la altura, cediendo el terreno a las gramíneas y criptógamas, y finalmente a las nieves eternas...

 Le fascinaba sobre todo la diversidad de la flora andina. Justamente en su Geografía de las Plantas, publicada en 1805 con el cuadro que esbozaba en ese momento, reconocería con asombro que en los Andes de Quito, en una faja de 2.000 m. de ancho, había más variedad florística que en zona igual en los declives de los Pirineos.

El barón se sentó a la mesa y dibujó en un papel el perfil del Chimborazo, con el flanco occidental descendiendo bruscamente a la llanura costera, y el flanco oriental hendido con una profunda depresión para señalar los valles interandinos formados en el curso de la historia geológica. El Chimborazo se había convertido en su montaña predilecta por dos importantes razones: era la más alta del mundo en aquel tiempo (6.544 m., según sus propias mediciones), y la había escalado hasta la cúspide, record personal del que estaría muy orgulloso, especialmente cuando toda Europa le tributara su admiración por esta proeza.

Detrás del Chimborazo, esbozó el perfil del Cotopaxi, por ser uno de los volcanes más activos de la época. Justamente, en 1803, había sorprendido a los pueblos aledaños con su periódica descarga de piroclásticos. Realmente, cómo no dibujarlo si, cuando trabajaba en el cuadro, el barón sentía en Guayaquil sus bramidos subterráneos y escuchaba sus explosiones como descargas de artillería!...

Dentro de los límites de este perfil, se propuso representar, en la medida de lo posible, la biogeografía de la vegetación equinoccial, tarea nada fácil si se considera que con su amigo Bonpland había recolectado más de seis mil especies en los Andes tropicales. Por otro lado, ambos habían acumulado suficiente información de carácter barométrico, geodésico y astronómico, como para "determinar con exactitud la posición de todas estas plantas, la extensión de la zona que cada especie ocupa, el maximum y minimum de su elevación, la naturaleza de la roca que les sirve de base, y la temperatura en que viven".

El barón puso una escala altitudinal al costado del cuadro y garabateó someramente las zonas de vida en la mitad izquierda del perfil. Luego, consultando siempre sus notas, fue llenando la mitad derecha con los nombres de géneros y especies principales a la altura a la que se encuentran en el gradiente andino. A veces, escribía un nombre oblicuamente, para señalar que la extensión que ocupaba una especie era mayor que de ordinario.

Humboldt trabajó varios días y quedó satisfecho de su Tableau Physique, como lo había bautizado. Poco después, le recogió la fragata Atlante y se alejó para siempre de la región equinoccial, que tanto había llenado su espíritu y su vida. Dicen que, al empezar a navegar, se clavó en el entrepuente para ver como los picachos nevados del Chimborazo, Cotopaxi y Pichincha se apagaban, uno a uno, en su retina. Pero no, este hombre incorregible estaba simplemente trabajando; quería saber en qué grado la refracción de la luz y la curvatura de la tierra incidían sobre la visibilidad de las montañas desde el mar...

El Tableau Physique fue posteriormente dibujado y grabado en Europa por dos expertos colaboradores de Humboldt. Inclusive, para su impresión, se añadió una serie de columnas con valores numéricos y explicaciones de variables ambientales, y se subdividió el perfil en regiones altitudinales (i.e. región de plantas subterráneas; de palmeras; de helechos arborescentes; de plantas alpinas, etc.), que constituyen la primera expresión estructurada de la moderna teoría de los pisos ecológicos (ahora llamados bosque subtropical, bosque montano, páramo, y piso nival), cuya utilización y explotación han marcado la vida del pueblo ecuatoriano, desde tiempos precolombinos.

Autor: Ernesto Salazar

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